En La Promesa, los cimientos del palacio tiemblan cuando Manuel, atormentado por un recuerdo inquietante del funeral de Jana, se atreve a enfrentar lo impensable. Impulsado por la duda que nunca logró acallar, decide abrir el ataúd de su amada… solo para descubrir que está vacío. Este impactante hallazgo no solo pone en jaque todo lo que creía saber sobre la muerte de Jana, sino que despierta la esperanza —y el horror— de que ella podría seguir con vida.
Movido por esa perturbadora revelación, Manuel recurre a Pía, la leal sirvienta que años atrás le había insinuado que había algo extraño en el velorio. En un encuentro clandestino y cargado de tensión, Pía le revela detalles escalofriantes: en los pasillos del palacio, el día del entierro, algo en el ambiente le provocó una sensación de amenaza. Recordó haber visto la silueta de una figura oculta, y un susurro invisible que parecía advertir que lo que se velaba no era del todo cierto.
Con la ayuda de Pía y algunos servidores de confianza, Manuel organiza una exhumación secreta bajo el manto de la noche. A cada palada de tierra, la tensión crece, hasta que, finalmente, la tapa del ataúd cede… y el interior revela el peor —o el mejor— de los misterios: está completamente vacío. El silencio que sigue es desgarrador. ¿Nunca enterraron a Jana? ¿Quién encubrió la verdad? ¿Y por qué?
De vuelta en el palacio, Manuel y Pía tratan de reconstruir los hechos. Ella le habla de un envoltorio extraño en el ataúd, de una sensación opresiva, y de aquella última imagen de Jana con una expresión de pánico que jamás pudo olvidar. Todo apunta a que la escena fue manipulada. ¿Podría alguien haberla secuestrado o escondido? ¿Estaba viva Jana cuando todos la daban por muerta?
La desesperación de Manuel se mezcla con una nueva llama de esperanza. Ya no puede vivir atrapado entre el duelo y la incertidumbre. Quiere respuestas. Quiere justicia. Y está dispuesto a desenterrar todas las verdades ocultas, sin importar a quién deba enfrentarse.
Pero justo cuando el misterio empieza a aclararse, el destino golpea con fuerza. La llegada repentina de Alonso, el padre de Manuel, acompañado por un inversor inglés, interrumpe su búsqueda. El rostro severo de Alonso deja claro que hay cosas que prefiere mantener en la oscuridad. ¿Será él parte del encubrimiento? ¿O teme que su hijo descubra algo aún más siniestro?
Lo que está claro es que La Promesa ya no es solo una historia de amor y pérdida, sino de traición, secretos enterrados y una verdad que grita por salir a la luz. Jana podría estar viva. Y Manuel está listo para todo.