Prepárense, porque lo que está a punto de suceder en La Promesa cambiará para siempre el destino de todos los personajes. Un regreso imposible, una tragedia inminente y un plan que podría destruirlo todo se están desvelando. Si pensaban que todo lo que sabían era cierto, prepárense para ser sorprendidos. La historia da un giro inesperado y el peligro acecha desde las sombras.
Leocadia ha jugado su carta más letal. Tras la caída de Cruz, siente que está más cerca que nunca de obtener el poder absoluto, pero un obstáculo se interpone en su camino: Alonso, sin saberlo, se convierte en el siguiente objetivo de su ambición peligrosa. La tragedia está a un paso de hacerse realidad. Mientras la noche cubre la promesa, las sombras se alargan, reflejando las que habitan en los corazones de los habitantes del palacio. Leocadia camina con determinación, su vestido oscuro ondeando bajo la luz de los candiles, con una mirada fría y calculadora. Sabe que su reinado está en peligro y no está dispuesta a dejarlo escapar.
Petra irrumpe en la estancia con el rostro pálido y el corazón acelerado. “Tenemos un problema, y es grave”, jadea. La noticia es devastadora: el juicio de Cruz podría ser anulado y ella quedaría en libertad. Leocadia cierra los ojos, temblorosa de la magnitud de lo que esto podría significar. Si Cruz regresa, todo lo que han logrado podría desmoronarse. La decisión está tomada: deben actuar de inmediato. La respuesta de Leocadia es escalofriante: “Eliminar la raíz del problema. Alonso debe caer.”
A la mañana siguiente, la niebla cubre el cielo sobre la promesa, como si el propio destino presintiera el peligro. Leocadia se dirige al despacho de Alonso, con un plan calculado al milímetro. La puerta está entreabierta y él está absorto en sus papeles. “Leocadia, qué sorpresa”, dice él, sin sospechar lo que está a punto de suceder. Con calma, ella comienza: “Esta mañana escuché algo curioso… rumores sobre Cruz. Dicen que podría ser absuelta.” Alonso se sorprende, pero la duda ya ha sido sembrada. Leocadia, con un movimiento preciso, se acerca y susurra: “Hay una sola razón por la que podría quedarme a tu lado.” Antes de que él pueda reaccionar, ella lo besa con una sutileza calculada pero lo suficientemente fuerte como para cambiarlo todo.
Alonso, desconcertado, se aleja y camina hacia la ventana, asimilando la gravedad de lo sucedido. El silencio llena la estancia por un momento, hasta que él se gira hacia ella con una mirada decidida. “Quédete”, dice él. “Este palacio te necesita.” Leocadia, sorprendida pero ambiciosa, acepta su propuesta: “Sí, acepto”. Alonso, aliviado, toma sus manos. “Mañana mismo pediré el divorcio de Cruz. Ella ya no será bienvenida aquí. Es hora de reconstruirlo todo juntos.”
Esa misma noche, se organiza una cena en el palacio para anunciar el compromiso ante todos los sirvientes. La noticia corre rápidamente por los pasillos, causando reacciones de asombro y desconfianza. Pía y Curro sienten que algo oscuro se avecina, pero no pueden prever lo que sucederá. Cuando todos están reunidos, Alonso se levanta y, con una copa en mano, anuncia que ha pedido a Leocadia que se case con él y que ella ha aceptado. La atmósfera está cargada de tensión, pero antes de que Alonso pueda continuar, la puerta se abre de golpe.
Un hombre aparece en la entrada, vestido de negro, con una postura altiva. Todos lo miran sorprendidos, pero es Pía quien susurra incrédula: “Dr. Gamarra”. “Me llamo Alfonso Gamarra y este no es un regreso cualquiera”, dice el hombre, antes de revelar la verdad que cambiará todo. Leocadia palidece, su copa cae al suelo. La noche, que parecía el comienzo de una nueva era, se convierte en el principio de una gran revelación.
¿Crees que Leocadia pagará por sus crímenes? Los próximos episodios nos traerán más sorpresas. No olvides suscribirte para no perderte lo que está por suceder. ¡Nos vemos en el siguiente video!