En el próximo y emotivo episodio de Hercai – Amore e vendetta, las emociones alcanzan su punto más alto cuando Reyyan enfrenta de nuevo los fantasmas de su pasado. Profundamente dolida, confiesa que jamás ha maldecido a nadie, ni siquiera a Aslan, y que nunca sería capaz de desearle la muerte. En un diálogo sincero con Miran, Reyyan expresa su deseo de poder sanar las heridas del pasado no solo entre ellos dos, sino en toda la familia: su padre, el padre de Miran, todos los que han sufrido en medio de esta espiral de secretos y venganza.
Pero el dolor no da tregua. Una tragedia médica sacude sus vidas cuando Miran presencia la muerte de un paciente en el hospital. El impacto emocional es tan fuerte que clama desesperadamente que no puede morir, no ahora. La angustia se apodera de él cuando se entera de que quien está en la sala de operaciones es Hazar Sadoglu. En una escena desgarradora, Miran golpea la puerta, exige respuestas, se niega a aceptar que su padre haya muerto. “Está vivo”, repite una y otra vez, aferrándose a la esperanza, hasta que finalmente alguien confirma que Hazar no ha muerto.
Este momento abre una herida profunda en Miran, quien se ve confrontado con el recuerdo más doloroso de su infancia: descubrir que no era hijo biológico de Hazar. Reyyan, en un intento por consolarlo, le recuerda aquel instante en el que le contó que su abuelo nunca lo amó, y cómo al descubrir su verdadera identidad comprendió por qué. Ambos reviven memorias dolorosas: noches de soledad, miradas frías, muros emocionales imposibles de derribar.
Reyyan, firme pero amorosa, lo enfrenta con una pregunta crucial: “¿Qué pasará si sigues cargando con ese remordimiento y luego te toca arrepentirte de nuevo?”. Es un llamado a la reconciliación, no solo con el pasado, sino consigo mismo. Pero Miran duda, se niega a aceptar lo que su corazón le grita. Para él, Hazar no puede ser otra cosa que “el señor Hazar”, alguien distante.
Y mientras las emociones los desbordan, Reyyan le recuerda una promesa que se hicieron: sonreír siempre con el corazón, sin amargura. Intentan volver a la calma, sentarse a desayunar, volver a lo cotidiano. Pero algo no está bien. Reyyan se marea repentinamente, y aunque asegura estar bien, el momento genera tensión.
Miran sale a buscar leña, y en un giro repentino y lleno de suspenso, Reyyan cae inconsciente. El silencio es interrumpido por el desesperado llamado de su nombre: “¡Reyyan, abre los ojos!”. La música sube, la incertidumbre se apodera de todos… ¿Qué le ha pasado a Reyyan? ¿Se trata de un simple desmayo o algo mucho más grave?
El pasado regresa con fuerza, los secretos siguen saliendo a la luz, y el destino de todos parece pender de un hilo. Una revelación conmovedora, una escena cargada de emociones y un futuro incierto marcarán este inolvidable capítulo de Hercai – Amore e vendetta.